Testimonios

María (mamá de Quique) que vino por que no dormía bien el niño, tenía pesadillas… y buscaba «algo natural para darle». 

Le hice unas Flores de Bach:

«Gracias Meritxell, a Quique le encantan las gotas, me dice si puede tomarse más de cuatro seguidas (?). Duerme de tirón, estoy alucinada… «

Gracias Meritxell por tu sabiduría. 

El aceite esencial que me recomendaste para los excemas que tenía mi hijo Eric (7 años) y que no se iban con nada… ¡HAN DESAPARECIDO CON SÓLO 8 DÍAS DE APLICAR EL ACEITE ESENCIAL!

No sé como darte las graciassssss

Ana (mamá de Eric)

 

Meritxell y las constelaciones fluviales aparecieron en mi vida por una serie de casualidades. La llamé porqué debido a un conjunto de circunstancias yo estaba sufriendo fuertes angustias y no sabía cómo salir de ese estado.

Durante la sesión de la constelación fluvial, Meritxell me transmitió mucha calma y seguridad, explicándome muy claramente todo lo que estaba sucediendo. Ese día lloré mucho y en los días siguientes noté como ciertas heridas de mi pasado se iban sanando y me sentía más en paz con mi familia, siendo capaz de decirles cómo los quería y pedirles perdón por ciertos hechos del pasado.

Durante las siguientes semanas había días que aún tenía algún rebrote de ansiedad pero curiosamente, o el mismo día o justo al día siguiente, recibía un mensaje de Meritxell preguntándome cómo me encontraba, como si de alguna manera aún estuviéramos conectadas por el agua. Siempre me repetía que confiara y que me calmara, y el saber que ella estaba allí me daba mucha fuerza.

Pasaron los meses y mi vida dio algunos giros, pero hubo un momento en que sentí que había cosas estancadas, que mi vida no fluía y me vino a la cabeza Meritxell y su agua.

Cuando nos volvimos a ver ella reconoció el cambio en mí, ya no era esa mujer llena de angustias que meses atrás ella había ayudado. Aún y así durante la constelación salieron aspectos que yo no había querido reconocer que seguían dentro de mí, los trabajamos y pronto ciertas cosas en mi vida empezaron a fluir, no en la dirección que yo esperaba, pero se estaban desatascando. Durante este proceso, un día sufrí una crisis fuerte de ansiedad, le envié un mensaje para comentárselo y enseguida me llamó y me ayudó a recuperar la calma que por momentos había perdido. Ese día toqué fondo, pero gracias a su rápida y eficiente ayuda, pude encontrar las fuerzas para remontar muy rápidamente y nadar hacia la superficie y volver a ver con claridad y confiar.

Ahora sigo dejándome fluir con el agua y confiando. Meritxell apareció en mi vida en un momento bajo y lleno de angustias  y le doy las gracias a ella por toda su ayuda y el acompañamiento que tuve por su parte y también al Universo por haberla conocido.

Anna (Viladecavalls)